Historias y Memorias de un Cazaautógrafos

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un Trujas y una botella de Agua en Milano



Que nadie se lleve a engaño. Yo no fumo. Sin embargo, esto de los cigarrillos tiene una razón de ser. Nos situamos en un viaje a Milán que se cuenta entre mis favoritos de siempre. En compañía de varios caza-autógrafos, nos plantamos en el norte de Italia para visitar a un amigo transalpino aprovechando el puente de diciembre. La planificación estaba clara. Museos, pasta, helados y fútbol. El Torino visitaba San Siro (o el Giuseppe Meazza que diría un interista) y el cierre de la jornada no podía ser otro que ver el partido en el estadio. Pero como buenos profesionales de la materia, teníamos que hacer un alto en el camino para recoger algunas firmas entre los integrantes del equipo turinés. No fue fácil localizar su hotel pero finalmente lo hicimos, y entramos en plan guiris hablando en castellano al ver que los recepcionistas empezaban a indagar en los por qués de nuestra presencia en la estancia. Tiramos entonces del recurso de la cafetería. Para allá que fuimos a pedirnos unas botellas de agua evitando ser expulsados de inmediato. Y en esas estábamos cuando vimos que varios jugadores del Toro se encontraban en un jardín colindante recién comidos, charlando y, atención, echándose unos pitillos sin ningún pudor. En concreto eran Rossina y Salvatore Lanna. Una costumbre que habíamos visto en Torricelli en su etapa del Espanyol pero siempre a escondidas. Y es que desde que Darío Hubner dijera que se tomaba un chispazo y un trujas antes de los partidos, no habíamos conocido tanto descaro.





Pero sigamos con lo acontecido en los siguientes minutos que, a fin de cuentas, este blog trata de autógrafos y no de malos hábitos en los jugadores. En lo que empezábamos a consumir nuestras bebidas, fueron llegando varios jugadores. Entre otros Álvaro Recoba, que en esos días sonó para fichar por el Atleti. No pude resistirme a preguntarle al respecto y me contestó con un inolvidable “ojalá”. Después fueron pasando otros como Rosina o Di Michele, a los cuales “cazamos” de manera convencional. Y entonces llegó Salvatore Lanna, todo simpatía. No sólo nos firmó sino que, al saber nuestra procedencia, nos dijo que había jugado en nuestra ciudad. No lo ubicábamos así que nos dio más datos. “Trofeo Calderón”, dijo. Y entonces sí. Jugaba en el Chievo y se había llevado, junto al mítico Oliver Bierhoff, el trofeo Villa de Madrid. Una bonita anécdota para poner fin a una de esas ocasiones en las que desarrollamos nuestra actividad en el ámbito internacional.

3 comentarios:

Simon B dijo...

Estas experiencas son las que hacen una vida llena y rica. Muy buena la historia, George!

s(a)imon

Don Jesús dijo...

Te voy a poner una querella por lo criminal por publicar la foto sin mi permiso jaja... Nunca me supo tan bien una botella de agua. La nota negativa fue el siempre "simpatico" Walter Novellino, aun estoy esperando a que deje las maletas en el autobus y baje para firmarme. Gran viaje y mejores recuerdos.

tomeu dijo...

Buenas,

He tenido el agrado de visitar su Web, con lo que debo felicitarle por el trabajo que has hecho, creando un buen blog sobre el Liverpool.

Decirte que voy a ir siguiendo el blog ya que me ha parecido muy interesante. Por otro lado, aprovechar para presentarte mi blog: http://www.doctorapuestas.com/

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